Recuerdos de una noche
Hoy desperté con la melancolía encima, pero de la buena, y me puse a recordar mi niñez y recorrí casi toda mi vida infantil. Ahora, la compartiré con ustedes porque sé que fue muy buena época, lo viví absolutamente genial. Bueno, mis padres se encargaron de eso, y quizá, hasta se merecen unas dobles o triples felicitaciones, porque yo soy hijo único, y asumo –asumo porque no tengo hijos- que debe ser un poco mas difícil criar bien, y satisfacerlo.
Entonces, empecemos por los 80’s. El primero de mis recuerdos es el nido, el glorioso María Mazzarelo. Donde todos los días llegaba tarde puesto que mi madre entraba a la oficina a las 9, y no se quería colgar una hora en el carro "relojeando" hasta que sean las 9. Está demás aclarar que yo entraba 8 y media, no?.
Bueno, de mi experiencia en el kinder, recuerdo que nunca hice formación, y que las secciones eran de colores y con nombre de animalitos, los ositos, los conejitos y así. Recuerdo que hacía muchos ejercicios de bolitas, como simulando la letra A, y que dormía en un camarote, siempre en el segundo nivel, y acompañado de una guapa niña de una sección mayor. Cuando digo sección mayor es que, no sé, yo tenía 4 y ella 5 pero recuerdo que era muy buena gente, de hecho, pero lo fatal es que no recuerdo su nombre. De mi ninéz, solo recuerdo el nombre de una de mis compañeritas, ella es Paola Cavero -espero- y lo recuerdo bien, porque tengo una foto con ella, durante un intercambio de regalos. En la imagen, ella me quería dar un besito en la mejilla, y un regalo, o sea era todo o nada, y yo el más chupado, chuncho, me alejaba, y el magnifico lente cogió el momento.
También recuerdo que había un niño que llevaba siempre juguetes bien "pajas", y que los andaba prestando, regalando a todos nosotros. Pero, luego, su mamá llamaba a nuestras madres para preguntar quien tenía ese día los mentados juguetitos.
Además, me acuerdo de los supermercados de la época, Scala y Scala Gigante, de las que yo juraba que mi papá era el dueño porque siempre compraba todo "gratis". Nunca lo vi pagar, y es que yo no sabía qué eran las tarjetas de crédito Estaba también las tiendas Tía y Todos, que yo siempre las confundía ¿cual era cual?, y el aclamado Monterrey con sus caramelitos de muñequitos de colores, que siempre acababan decapitados. Justo, hablando de Monterrey, tengo una anécdota que contar. Hace unos días me crucé en la calle con un señor, que iba andando. No tendría nada de peculiar ver a un señor caminando, claro si no fuera porque llevaba una bolsa del desaparecido supermercado Monterrey, la bolsita blanca con las letras negras y las bolitas verdes y rojas. Fue realmente otra cosa ver esa escena, no aguanté y hasta lo felicité. Lamentablemente no hay registro de ese encuentro, pero juro que fue muy satisfactorio. Fácil y fue él quien me inspiró a recordar esas épocas doradas.
Pero mis primeros años no sólo los pasé yendo al nido y pasando los "findes" de compras en Scala. También veía televisión, claro, la infaltable tele, con los únicos 5 canales que teníamos. Pero acabo de recordar que de chiquitito me gustaba la velocidad. Recuerdo una escena clarísima en mi la sala de mi casa un domingo por la mañana, mi madre limpiando el piso y yo frente a la tele viendo auto 88 con Kike Pérez -lo daban en el 4- y pasaban la F-1. Miren que recuerdos. No voy a negar que también veía a Yola, la chica de la tele, y los que para mi hasta ahora son lo máximo, los Thundercats, tremenda serie, me pegaba horrible y en los 2 sentidos de la palabra. Me pegaba viendo cada capítulo, y los entendía y renegaba si es que me perdía alguno. Y también me pegaba físicamente. Sí, mate de risa, pero yo quería ser Leono, tenía mi espada el Augurio, mi Garra Felina. Cuando empezaba el intro de la serie, y salía la cancioncita, yo empezaba a saltar en mi cama, y hacía todos los ademanes imitando al pelirrojo. En el momento del volantín, ahí me pegaba, y fuerte, a veces me caía de la cama, ( no recuerdo haberme caído de cabeza, pero a veces pienso que no lo recuerdo porque fue tan fuerte que no seguro se borró de mi cabeza).

