jueves, 8 de mayo de 2008

Días de enero del año 2008

Recuerdos de una noche

Hoy desperté con la melancolía encima, pero de la buena, y me puse a recordar mi niñez y recorrí casi toda mi vida infantil. Ahora, la compartiré con ustedes porque sé que fue muy buena época, lo viví absolutamente genial. Bueno, mis padres se encargaron de eso, y quizá, hasta se merecen unas dobles o triples felicitaciones, porque yo soy hijo único, y asumo –asumo porque no tengo hijos- que debe ser un poco mas difícil criar bien, y satisfacerlo.

Entonces, empecemos por los 80’s. El primero de mis recuerdos es el nido, el glorioso María Mazzarelo. Donde todos los días llegaba tarde puesto que mi madre entraba a la oficina a las 9, y no se quería colgar una hora en el carro "relojeando" hasta que sean las 9. Está demás aclarar que yo entraba 8 y media, no?.
Bueno, de mi experiencia en el kinder, recuerdo que nunca hice formación, y que las secciones eran de colores y con nombre de animalitos, los ositos, los conejitos y así. Recuerdo que hacía muchos ejercicios de bolitas, como simulando la letra A, y que dormía en un camarote, siempre en el segundo nivel, y acompañado de una guapa niña de una sección mayor. Cuando digo sección mayor es que, no sé, yo tenía 4 y ella 5 pero recuerdo que era muy buena gente, de hecho, pero lo fatal es que no recuerdo su nombre. De mi ninéz, solo recuerdo el nombre de una de mis compañeritas, ella es Paola Cavero -espero- y lo recuerdo bien, porque tengo una foto con ella, durante un intercambio de regalos. En la imagen, ella me quería dar un besito en la mejilla, y un regalo, o sea era todo o nada, y yo el más chupado, chuncho, me alejaba, y el magnifico lente cogió el momento.
También recuerdo que había un niño que llevaba siempre juguetes bien "pajas", y que los andaba prestando, regalando a todos nosotros. Pero, luego, su mamá llamaba a nuestras madres para preguntar quien tenía ese día los mentados juguetitos.
Además, me acuerdo de los supermercados de la época, Scala y Scala Gigante, de las que yo juraba que mi papá era el dueño porque siempre compraba todo "gratis". Nunca lo vi pagar, y es que yo no sabía qué eran las tarjetas de crédito Estaba también las tiendas Tía y Todos, que yo siempre las confundía ¿cual era cual?, y el aclamado Monterrey con sus caramelitos de muñequitos de colores, que siempre acababan decapitados. Justo, hablando de Monterrey, tengo una anécdota que contar. Hace unos días me crucé en la calle con un señor, que iba andando. No tendría nada de peculiar ver a un señor caminando, claro si no fuera porque llevaba una bolsa del desaparecido supermercado Monterrey, la bolsita blanca con las letras negras y las bolitas verdes y rojas. Fue realmente otra cosa ver esa escena, no aguanté y hasta lo felicité. Lamentablemente no hay registro de ese encuentro, pero juro que fue muy satisfactorio. Fácil y fue él quien me inspiró a recordar esas épocas doradas.
Pero mis primeros años no sólo los pasé yendo al nido y pasando los "findes" de compras en Scala. También veía televisión, claro, la infaltable tele, con los únicos 5 canales que teníamos. Pero acabo de recordar que de chiquitito me gustaba la velocidad. Recuerdo una escena clarísima en mi la sala de mi casa un domingo por la mañana, mi madre limpiando el piso y yo frente a la tele viendo auto 88 con Kike Pérez -lo daban en el 4- y pasaban la F-1. Miren que recuerdos. No voy a negar que también veía a Yola, la chica de la tele, y los que para mi hasta ahora son lo máximo, los Thundercats, tremenda serie, me pegaba horrible y en los 2 sentidos de la palabra. Me pegaba viendo cada capítulo, y los entendía y renegaba si es que me perdía alguno. Y también me pegaba físicamente. Sí, mate de risa, pero yo quería ser Leono, tenía mi espada el Augurio, mi Garra Felina. Cuando empezaba el intro de la serie, y salía la cancioncita, yo empezaba a saltar en mi cama, y hacía todos los ademanes imitando al pelirrojo. En el momento del volantín, ahí me pegaba, y fuerte, a veces me caía de la cama, ( no recuerdo haberme caído de cabeza, pero a veces pienso que no lo recuerdo porque fue tan fuerte que no seguro se borró de mi cabeza).


Hago una mención y agradecimiento especial a mi querida editora, mi amiga Carol Alva, sin ella revisando mis textos, no sé que haría.

Hoy día luna, día pena, a lo Manu Chao

Después de un día un poco complicado, donde tuve que trabajar a mil, y sólo hasta el almuerzo, porque pedí permiso para venir a la U, a rendir el primero de mis exámenes parciales, ya estoy fuera para contar cómo este invierno repentino abrumador me ha tratado, y es que siempre encuentro, formas raras de empezar, para luego, recaer en lo que últimamente es mi tema preferido, por el que me ando atormentando, o simplemente preocupando, hace unas horas la llamé. Por estos azares del destino, sí la encontré, hablamos maso bien, lo que no quiere decir que haya sido muy buena la charla, y es que después de lo del viernes-sábado, pues decidí ponerme a pensar un poco en todo esto. La cosa, es que quería saber de ella, saber si estaba bien, quería escuchar su voz, no sé que tan masoka sea esta actitud mía, pero siento que le he dado importancia suprema a esta segunda oportunidad que nos estamos dando, no sé cuando perdí la cuenta, o cuando la calma, y es que todo iba bien, íbamos lento, listos para ir dando los pasos todo a su tiempo, pero algo pasó y en un momento se rompió, ahora, los papeles se invirtieron, antes, yo era el cauteloso, el precavido que quería hacer todo esto súper lento, cuidando cada uno de mis pasos, y ella era la emocionada, la acelerada, nos veíamos una o dos veces por semana, a veces comíamos algo, o nos íbamos a tomar un trago, conversábamos, y todo era genial. Hoy, ella ha perdido la euforia, y el fulgor se ha apagado, yo constantemente me hago preguntas mentales y acelero mi raciocinio, e intento definir esta situación, sólo basándome en los hechos pasados, y el los que a veces van apareciendo día adía, pues la verdad es que para hoy ya sólo quería una cosa, quería estar que con N, y hacer todo bien, no sé por que me apresuro tanto algunas veces, si iba todo bien, trato de entender sus miedos, y es que también a la par ando lidiando con los míos, no sólo ella tiene que pensar las cosas, yo también he “evaluado” toda nuestra situación y aunque suene por mi parte medio pendeivis, pero era lo más justo, por más que hayamos vivido casi juntos como 3 años, y conocer nuestras manías y demás, anduvimos un año separados, donde de hecho cambiamos mucho, increíblemente cuando me enteré de sus pasos y se los conté a un amigo mío, él me decía, pues tío la separación los ha disparado a los dos, completamente, quizás como pareja ya estaban medio gastados, pero en el lado laboral se dispararon cual cañón, y es cierto, ella es gerente en una importante corporación de la comida rápida, y cada día se consolida en su puesto, yo, aprendí de la vida viajando, me fui y volví a mi trabajo, ahora soy Operation & Logistic Mngr, título que te ponen las transnacionales, hago operaciones internacionales, tengo un sueldo muy decente, recordé casi todo lo que aprendí en Piura relacionado al manejo del personal a cargo, en la U, me va demasiado bien, por fin en este período de aislamiento amoroso, me pude trasladar a la USIL para terminar mi profesión, ahora seré ing. Agroindustrial, cosa que me parece genial y pucho más interesante, entonces confirmamos que la etapa de distanciamiento nos trajo ciertos frutos, ahora la pregunta es ¿queremos que esto siga siendo bueno? o aspiramos ( N y yo) a que esto sea mejor?, la idea de seguir pasando las metas trazadas y además tener en el ámbito espiritual toda esa magia y sentir todas esas cosas raras que a todos nos gustan y nos llenan, a mí me parece recontra atractiva, demasiado tentadora diría yo.

Así que yo voy decidiéndome, porque siempre tenemos que tener un rumbo, la verdad ya me creí la teoría de N, ella me decía que lo más probable es que seamos el uno para el otro, cosa que yo creí cuándo éramos novios, y ella siempre lo sostenía entre dudas, ahora ella tiene el mismo concepto que yo guardaba en esos días, y yo ya lo asimilé, no estoy seguro que tan bueno haya sido creérmelo, aunque tampoco se trató de simplemente creerle así por así, pero quizás hubiese sido más fácil haberlo hecho así, se oyó bien chévere cuando lo dijo. Y se me movieron un poco los cimientos, es que de hecho no lo esperaba, ya no lo esperaba. Pero yo después lo analicé y retrocedí en el tiempo, navegué entre docenas de e-mails, recuerdos, papelitos, y hasta mi cuaderno de curso de aquella época, (no son actitudes masokas, lo subrayo, todo se fue dando por meras casualidades, necesitaba mi cuaderno de ing. Económica, y entre lo que iba abriendo cajas encontraba otros cuadernos, donde habían varios de esos mensajitos que me escribía en clase) y dije si, aquella mujer de los cabellos largos tiene razón, quizás ahora ya estamos oxigenados, poco más sueltos, y vemos las cosas con más objetividad, sólo debemos vencer ciertos miedos que nos agobian, y plantearnos las cosas muy claramente. O darnos cuenta que esto realmente vale o no la pena.
Por ahora sólo quiero acabar mi semana de parciales, y el sábado que viene espero poder verla conversarle, y que me converse claro, al menos así me dijo.